La Abadía Espectral

Adraga
La casa de las sombras
El niño que bailaba bajo la luna
Cain encadenado
El desván de los cuervos solitarios
Sopa de sapos
Un portal de palabras

Susurros de biblioteca en la Abadía Espectral

¡Ah, melancolía de lluvia tras los cristales! El bibliotecario topo movía afanoso sus dedillos por los pliegos amarillentos desperdigados por el scriptorium de la abadía mientras, con timbre sonoro y hueco, tronaban mil demonios en el exterior de las ruinas.

Los ojos huidizos, ciegos y ansiosos de tanto leer, intentaban descifrar el contenido de los pergaminos. Historias, historias errantes que rehuían la mirada, que se fundían en sombras cual espectros nocturnos. ¿Quién había pensado en formar una biblioteca con aquellos textos? ¡Era demencial!

Las historias saltaban de una hoja a otra, mezclándose con una promiscuidad alarmante, creando un conjunto de sombras, tinieblas y cuervos despeluchados que arrancaba sonrisas condescendientes a unos e inquietudes a otros. Por suerte, no serían muchos los dispuestos a franquear el umbral para verse cara a cara con aquellos hambrientos engendros. Después de todo, aquella biblioteca era como la trastienda situada en el cráneo de un loco: un disparate.

El bibliotecario topo, todavía encorvado sobre la mesa, dio un sorbo a su infusión dejando que el repiqueteo del agua en las vidrieras calmara sus nervios. Sabía que le era imposible abandonar su lectura. Acogería a la caterva de monstruosos retoños en la abadía.

Sus susurros, al menos, le harían compañía.




Lección de miedo
Cazador de striges
Currículum Vitae
Calabazas en el trastero
La biblioteca fosca El Círculo de Escritores Errantes
La redes de la teleraña
La trastienda del topo








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Ilustraciones por Jean Gilbert Capietto

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