El desván de los cuervos solitarios

El desván de los cuervos solitariosSolitario ejercicio de la pluma, de los cuervos la más negra. A veces un brillo cínico en la mirada, mientras escarba con el pico en el polvo que polvo será. Otras el reflejo opaco del que ha visto lo que no se debe ver en un ramo de margaritas ajadas.
    Páginas de misterio garabateadas por los guardianes del cementerio. Hojas quebradizas sobre las que grazna antes de posarse, sobre el árbol de una biblioteca escocesa, el albacea de los secretos.
    Almas atrapadas en el laberinto de sus propios tormentos. Espíritus exiliados al reino donde el sol no calienta. Vínculos de sangre oscura como un anhelo prohibido.
    Juegos que hacen trasmigrar la naturaleza del prisionero, que emanan del volumen prohibido y acarician al lector.
    El Círculo de Escritores Errantes, reunido cual caterva de caprichos goyescos, aletea bajo las telarañas, removiendo los recuerdos que nunca debieron salir del desván de los cuervos solitarios.
   
Si quieres unirte al Círculo de Escritores Errantes
o disfrutar de sus textos en una tenebrosa noche de tormenta
Si quieres dejar de oír ese repiqueteo en el techo
o conjurar el aleteo que agita las telarañas

pincha en los cuervos mensajeros y te haremos llegar
un ejemplar a donde corresponda

Cuervos mensajeros

La mecánica del almaEl desván de los cuervos solitarios ha abierto la puerta del mundo de los hombres a la sociedad conocida como el Círculo de Escritores Errantes.
    Los solitarios integrantes de esta heterogénea comunidad fueron estableciendo sus particulares vínculos sobre el profundo océano internáutico hasta que, atraídos por la voz que susurra dentro de sus cráneos sueños imposibles, acudieron al conciliábulo.
    Intoxicados por el polvo del desván, confundidos al haber abandonado su ostracismo, graznaron hasta decidir cuál sería el esqueleto del engendro entre todos creado. ¡Terror!, aullaron al unísono, ¡terror! ¿Qué otra cosa hubiera podido nacer en condiciones semejantes?
    Así fueron postrando sus ofrendas y perfilando a la bestia que reposa bajo las páginas de este volumen y cuyo rostro se atrevió a esbozar Jean Gilbert Capietto.
   El primero en llegar, Juan Ángel Laguna Edroso, aleteó hasta el viejo Londres, hasta una oscura noche impregnada por los murmullos de aquellos a los que se llevó la peste. De sus húmedas calles trajo una historia lúgubre y antigua, para la que hubo de fingirse El cuervo del sepulturero.
    Alex Godmir, por el contrario, volvió su espalda a las oscuras olas del cielo nocturno y se recluyó en su laboratorio. Humearon los matraces, exudaron siniestros vapores sus redomas, se agitaron los aires viciados de la sala y, como un nuevo prometeo, su Experimento fallido vio la luz.
    Tras un largo vuelo hasta las profundidades de la noche, Gerag Puig Cortés se posó entre hojas de palma. A sus pies se extendía una vieja isla del Caribe, donde habitaban sin vivir otras viejas criaturas, ansiosas de sangre y paz: sus Palmeros de Sangre Caliente.
    Manuel Mije, sabedor de que los más oscuros secretos siempre se guardan bien cerca, se dejó fluir a través de los muros de la vieja mansión y afloró, entre los crujidos de la madera, en una estancia inferior, donde se mecía, silenciosa, ella. Madre.
    En un edificio no muy lejano, Miguel Puente, el quinto espectro del Círculo de Escritores Errantes, fue recolectando las hebras del horror primigenio susurrado por el maestro Lovecraft y tejió con ellas un nuevo horror, una nueva morada para la locura, y la bautizó Casa de Carón.
    Se escuchó entonces una risilla, un eco que fue deviniendo inquietante carcajada. El sexto cuervo solitario, David Valero Barjola, alzó una descarnada calavera y, mirando al resto de sus compañeros, e incluso a sus sombras ausentes, preguntó: “¿acaso no sonríe?” Polvo al polvo, maldijo el pobre hueso con cierto cinismo.
    Intrigado por la pregunta, por la naturaleza misma de lo que se esconde tras nuestras carcasas terrenales, Ernesto Fernández, se encerró en la biblioteca. Consultó códices y polvorientos tomos llenos de saberes arcanos, y comprendió que únicamente a través de la experimentación llegaría a concretar el funcionamiento de La mecánica del alma.
    Jordi Bonet, el último integrante del original Círculo de Escritores Errantes, abandonó el desván para ir a vigilar a un cercano cementerio. Sabía que en él encontraría lo que no debía ser visto, lo que no debía ser concebido, pues era visitado por El ladrón de margaritas.
    Entonces sonaron las doce campanadas y los espíritus errantes aletearon de vuelta a las sombras y las telarañas. Mostraron sus plumas insondables y graznaron complacidos. El aquelarre había dado sus frutos: de los mestizos nacidos del terror primario había surgido un nuevo color, una nueva melodía. La llamaron fosco, porque era gris, oscura como el alma humana y los secretos que alberga.
    Se abrió entonces la puerta del desván y apareció el miembro silencioso. Santiago Eximeno sonrió al traer su propia pluma y todos se regocijaron en un pandemonio embriagado. Era la pieza que faltaba, el horror que nos acecha en el mundo cotidiano, y traía como nombre una señal de buen augurio: Una nueva esperanza.
    Ahora el grimorio ya ha sido terminado, y yerra por el mundo siguiendo los influjos de su propio destino. Sin embargo, si no se cruzase por tu camino, y quisieras apagar esas voces que resuenan dentro de tu cráneo susurrando sueños imposibles, puedes enviarnos al cuervo mensajero que encontrarás más abajo y nosotros velaremos para que tus ojos –las almas nunca lo hacen- encuentren reposo en la lectura.

Comentarios y reseñas sobre El desván de los cuervos solitarios:

"La literatura de terror nunca ha sido santo de mi devoción. Quizá porque se trata de un género literario que siempre he asociado, por prejuicios y por malas experiencias, a un estilo barroco y difícil, y hasta cierto punto previsible. Aunque he reconsiderado esta opinión gracias a Ociojoven y esta antología, con la que he disfrutado viendo ideas originales sobre un género que me parecía estereotipado."
Reseña completa en OcioZero.com, por Solharis

"En la obra que os presento encontraréis ocho relatos variados que comparten ese punto común de la atmósfera: cementerios, iglesias derruidas y malditas, instituciones mentales, ambientes siniestros y oscuros, noches lóbregas que pueden ocultar cualquier cosa, salas de tortura... en conclusión: muerte, condenación, locura, desconocimiento, dolor: miedo."
Reseña completa en Acantilados de papel

"Así pues, no lo dude. Pase a su taller, está en su casa. Abra este libro y tiemble, sufra, desespere... y disfrute con las historias que nunca deberían salir de él. "
Reseña completa en Sedice, por Nebulos

"En conjunto tenemos un gran libro de relatos con una particular visión de lo que es el terror. Habrá que estar alerta, pues amenazan con publicar más libros. "
Reseña completa en Acero y magia: El desván de los cuervos solitarios, por Carlos López (Aurora Bitzine)

"Es un recopilatorio de excelente calidad e intensa lectura y al alcance de todo bolsillo. "
Reseña completa en elautor.blogspot.com

"Pero, he aquí el punto y final. El resto, en papel y tinta para aquellos que aún no hayan oído hablar de esta nueva selección; y para aquellos otros que ya hemos disfrutado del primer volumen, la esperanza de ese número dos; cargado de más género fosco y de plumas tan solitarias, oscuras, y virtuosas como las que han alimentado este."
Reseña completa en NGC 3660

email Si quieres ponerte en contacto con el Bibliotecario Topo, Guardián de la página, pincha en el cuervo mensajero email

Ilustraciones por Jean Gilbert Capietto

La trastienda del topo

Si quieres contribuir a los proyectos del Bibliotecario Topo
O comprar alguna de sus obras
Visita La Trastienda del Topo

Para volver a la página de inicio, coge la vela vela