Un portal de palabras

Un portal de palabrasUn Portal de Sueños fue uno de los nombres que se barajó para esta antología y, aun a riesgo de sonar cursi, debo decir que se hubiera ajustado perfectamente a lo que significa para mí.
    Hace ya unos cuantos años vagaba por Internet buscando, como buen escritor novel, un hueco en el mundo literario. En mi errar encontré un tesoro con el que no contaba, y que ni siquiera deseaba por no haberlo concebido: Ociojoven. Esta página web fue, desde luego, un descubrimiento mucho más importante que cualquier editorial o ingenuo cazatalentos. En ella encontré algo mucho mejor que la satisfacción a mi ego creador; en ella encontré una comunidad de amantes de la literatura dispuestos a formar un proyecto común.
    Al principio de los tiempos, Ociojoven se llamaba Dragonmania, y, algo después, Dragonmania se convirtió en un reducto friki dentro de Ociojoven. En él se aglomeraban los aficionados a los juegos de rol, a las miniaturas y a los juegos de cartas. El punto que tenían en común era esa afición por el ocio creativo. Fuera el trasfondo de un ejército o una aventura de rol novelada, el relato era algo inevitable. Y así, en Dragonmania, prendió el germen de la sección de Literatura.
    Justo en aquellos tiempos aterricé por la página, y, con el entusiasmo y el tiempo libre que gastaba, terminé rápidamente de colaborador en Dragonmania. Fue un privilegio trabajar codo con codo con los veteranos (Alexgodmir, Valente, Toritaka...) y aprender de los que ya conocían bien la página (como Elrikes). Fue privilegio ayudar a crear la sección y, cuando ya el tiempo me obligó a alejarme de la página, el poder participar en el II Certamen de Relato Joven.
    El encuentro literario que supuso el propio certamen, con su más que importante participación, aderezada con el placer de batirse con propios y extraños, y las felices consecuencias que tuvo (como la incorporación del Barón de la Birra al reparto de Ociojoven), hubiera sido ya un broche perfecto a la experiencia. El haber resultado premiado en una categoría, y finalista en otra, era una satisfacción insperada que todavía redondeaba más las cosas. Y así, entre pitos, flautas y cantos de sirena, intenté aportar un nuevo grano de arena por corresponder un poco a tantas alegrías: publicar una antología con los relatos premiados y una selección de los mejores de la página.
    Por aquellos tiempos andaba a calzas revueltas con el mundo editorial, y aunque las cosas no salieron como estaban previstas, sí que conseguí que el proyecto avanzara lo suficiente para poder rematarlo más adelante, cuando volví a la página como redactor: teníamos dieciocho relatos de gran calidad y, sobre todo, ganas de seguir luchando por nuestro sueño literario. En realidad, encontrar un marco para darle forma de libro era cuestión de tiempo.

El fantasma de Rödika SprecherinPublicar Un portal de palabras fue otra experiencia completa en sí misma. Una aventura quizás fuera un término más apropiado. Pero en ella, además de muchas dificultades, encontré muchos otros tesoros inesperados. El menor de ellos no fue trabajar con el Estudio Antares.
    Jóvenes artistas emprendedores, como los propios escritores que nos juntábamos en la antología, no tardamos en hacer buenas migas y hacer avanzar en el proyecto. Personalmente, tuve el privilegio de ver mis relatos ilustrados por Lara Barón, quien se encargó asímismo de la ilustración de portada y con quien espero poder lanzar algún proyecto más en el futuro. Creo que sus ilustraciones, aquí presentes, hablan más que cualquier elogio.
    Finalmente, todo este sueño prolongado cristalizó en un momento muy concreto: la presentación de la antología en Madrid. Aunque el evento no fue el baño de masas que se podría haber esperado, sí que atrajo a unos cuantos compañeros que ya ahora puedo considerar amigos. El periplo continuó hasta Dos Hermanas (Sevilla), donde se unió a la zambra de la Hispacón.
    Cervezas, literatura y, cómo no, muchos cuentos, cerraron el viaje de este portal de palabras para nosotros, abriéndolo para los que vienen detrás. De momento ahí seguimos, en Ociojoven, disfrutando de la literatura con todo aquél que quiera compartirla, y maquinando nuevos proyectos que, esperamos, terminen por cuajar dentro de poco. Os invito a descubrirlos. Os invito, como decíamos en el prólogo del libro, a franquear este Portal de palabras. No os arrepentiréis


Nota de 2011: Ociojoven cerró hace un par de años, pero impenitentes soñadores, que no nos resignamos a dejar de cazar quimeras, nos reunimos ahora en otros lares, como OcioZero, la página web que dirijo como buenamente puedo y en la que, después de dos años, ya hemos realizado unos cuantos concursos con sus correspondentes antologías conmemorativas, como el Monstruos de la Razón o el más reciente Certamen de Microjustas Literarias.


Os esperamos, como también os espera la antología conmemorativa del segundo certamen, publicada por Grupo Ajec: Un portal de palabras 2.

Reseñas y comentarios

Reseña de Solharis (OcioZero)
Un año de palabras -In memoriam-

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Ilustraciones por Jean Gilbert Capietto

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